Este año, antes de empezar la temporada de verano, resolvimos a un cliente un problema curioso, de una forma curiosa.

El barco, un Dufour de menos de 12 m de eslora, traía de serie una pantalla en la mesa de la bañera: una multifunción para el control de los equipos a bordo. Por aquellas cosas que pasan de vez en cuando, durante el primer año el propietario tuvo que usar la garantía del fabricante para solventar un problema con la pantalla: se la cambiaron por una nueva. El segundo año, no obstante, la nueva pantalla volvió a fallar, ¡por la misma causa que la original!

¿Qué hacer? Parecía que el problema venía por el hecho de que la pantalla estaba en la bañera, a la intemperie. Después de darle unas cuantas vueltas al asunto, optamos por una solución imaginativa. Como suele pasar con las buenas ideas, esta era sencilla. En tres pasos el tema quedó solventado de la mejor manera:

  1. La pantalla de control principal se reubicó en el interior del barco, suministrando e instalando un modelo de Raymarine de tamaño algo menor a la original
  2. En la bañera, donde estaba la pantalla original, se instaló un iPad Air 2; usando el WiFi del iPad, este se puede usar como pantalla repetidora de la de control; todo táctil, obviamente
  3. Aquí viene la parte interesante: hay una funda estanca para iPad, que lo protege contra suciedad y, sobre todo, contra el agua (según la publicidad, puede sumergirse ¡a 2 metros durante una hora!). Simplemente tuvimos que hacer un pequeño agujero (estanco a su vez) en la funda, para el paso del cable de alimentación
El nuevo iPad Air 2 instalado en la bañera, con su funda estanca y el cable de alimentación

El nuevo iPad Air 2 instalado en la bañera, con su funda estanca y el cable de alimentación

Para que el iPad no dependiera de la duración de la batería, en la misma mesa de la bañera se instaló un enchufe para poder cargarlo. Este enchufe va conectado a un pequeño inversor (de 250 W de potencia) que instalamos junto a la batería. De esta manera se puede enchufar directamente el cargador del iPad al enchufe.

Aprovechamos también para explicarte que, en un equipo con una garantía de 2 años (como esta pantalla de la que hablamos), esta garantía empieza a correr cuando compras el equipo original. Si al cabo de, pongamos, 18 meses se estropea, y te la cambian por una nueva, no vuelves a tener otros 2 años más de garantía, sino que tendrás 6 meses (lo que falta hasta llegar a los 2 años desde la compra original). ¿Es justo eso? Probablemente no, pero es lo que dice la ley… Aunque si el problema fue un defecto puntual en el equipo, no volverás a tener problemas con él. Si fue por un mal diseño del equipo…; bueno, en ese caso el fabricante tendrá un problema cuando le empiecen a llegar reclamaciones de otros clientes.

En fin, ¿qué os parece la solución que adoptamos? Aunque está mal que lo digamos nosotros, un trabajo sencillo, ingenioso y efectivo.