A estas alturas todos sabemos qué es un AIS (siglas de Automatic Identification System): un sistema automático de identificación que manda una señal que “etiqueta” el barco, mostrando datos como su nombre, número IMO, puerto de salida y de destino, incluso una foto… Proliferan las webs en las que seguir, precisamente a través de la señal de su AIS, las rutas de los barcos a lo ancho del mundo: una, dos, tres, cuatro, y más aún…

La utilidad del AIS viene, sobre todo, porque se integra perfectamente con el resto de ayudas a la navegación. Por tanto en nuestra pantalla multifunción no solo vemos un puntito que nos marca ese barco que tenemos delante, sino que lo identifica y nos marca su rumbo. Y, casi más importante aún, los demás nos ven a nosotros. El AIS también nos muestra señales como boyas y faros. Todo esto, dentro de la aplicación de la cartografía y en tiempo real.

Pero una imagen vale más que mil palabras:

Captura de pantalla de cartografía con AIS, Canal de Menorca

Captura de pantalla de cartografía con AIS, Canal de Menorca

Captura de pantalla de cartografía con AIS, bocana del puerto de Barcelona. La etiqueta que se muestra inicialmente al poner el cursor sobre un barco, enseña solo una pequeña parte de los datos del AIS

Captura de pantalla de cartografía con AIS, bocana del puerto de Barcelona. La etiqueta que se muestra inicialmente, al poner el cursor sobre un barco, enseña solo una pequeña parte de los datos del AIS

Es importante saber que el AIS no sustituye al radar; si acaso, lo complementa. Principalmente porque no todos los barcos están obligados a llevar AIS (o puede que lo tengan apagado, o estropeado): que no salga en la pantalla no quiere decir que no esté ahí afuera.

De ahí una de sus aplicaciones importantes: ya que los barcos mercantes suelen no ver a los más pequeños, qué menos que salir como un triangulito rosa en sus pantallas. Un punto en favor de la seguridad en la navegación para todos.

AIS: Código de colores por tipos de barco

AIS: Código de colores por tipos de barco

El AIS trabaja con los datos del GPS (es decir vía satélite) y con la información de registro (nombre, número IMO, MMSI…) y de servicio (destino, velocidad, si está fondeado o navega con normalidad…) del barco. Estos datos se emiten vía VHF, de manera automática cada 2 segundos aproximadamente.

Los barcos con más de 500 GT de arqueo están obligados a llevarlo (y con más de 300 GT para viajes internacionales); los barcos de recreo menores de 45 m, no.

Precisamente por ello hay dos tipos de equipos AIS:

  • AIS clase A: más completos, normalizados y sujetos a requerimientos operativos de la IMO y los gobiernos; destinados a barcos obligados a llevar AIS
  • AIS clase B: más sencillos, con menor alcance, para barcos que lo llevan voluntariamente; la señal se envía cada 30 segundos en lugar de cada 2, y contiene menos información

Estrictamente hablando, el AIS es un transpondedor que recibe y emite señales (algunos modelos antiguos solo recibían, sin emitir). Dependiendo del modelo, incluyen una pantalla para visualización; pero lo mejor es integrarlo en una pantalla multifunción con la cartografía. Algunos modelos incorporan WiFi, con lo que podemos usar también un móvil o una tableta como pantalla de visualización.

Su instalación es muy sencilla:

  1. Se instala el transpondedor (la “caja negra” del AIS) en el lugar elegido (no a la intemperie, sino en un lugar protegido); se conecta a las baterías de servicio del barco
  2. Se conecta el transpondedor a la antena GPS (al comprar el AIS, suele incluirse esta antena en el pack)
  3. El transpondedor también se tiene que conectar a una antena VHF; si queremos aprovechar la nuestra, podemos usar un switch o splitter que nos permita llevar la señal de la antena también hacia el AIS
  4. Se conecta el transpondedor a nuestro equipo en el puente, por ejemplo la pantalla multifunción del plotter

(El transpondedor no ocupa mucho; más o menos lo que una caja de zapatos de niño, del número 27.)

Una vez instalado el AIS, y conectado a la red de equipos electrónicos a bordo, no tenemos que hacer nada más que ver en la pantalla la información que nos da. Además la mayoría de modelos suelen tener la opción de grabar esa información (en una tarjeta SD o similar), por lo que tendremos un registro de la ruta seguida mientras el AIS esté conectado.

Además todas las webs de tráfico enlazadas en el primer párrafo, y otras, ofrecen el servicio de seguir nuestro barco vía internet, viendo todos los parámetros de información del AIS. Por si se lo hemos dejado a un amigo…

Estos AIS clase B son muy asequibles: no cuestan ni más ni menos que cualquier otro aparato electrónico de ayuda a la navegación. Entre 300 y 1.000 EUR podrás encontrar uno que se adapte a las necesidades de tu barco.

Precisamente en unos días, en Medenisa, vamos a suministrar e instalar un AIS a un precioso Leopard de 32 m, del año 2006 (¡el barco, no el AIS!). Además del AIS, a este yate le acabamos de instalar un sistema BNWAS watchkeeper.

Como sabes, los barcos tienen la obligación de estar siempre a la escucha para detectar avisos de emergencia, de manera que la ayuda llegue lo más rápida posible (esta normativa viene del desastre del Titanic, cuando algunos barcos avistaron sus señales de socorro pero las confundieron con fuegos artificiales a bordo; barcos que llevaban el receptor de telegrafía apagado). El BNWAS (Bridge Navigational Watch Alarm System) es un sistema de alarma que detecta de manera automática cuando no hay nadie de guardia en el puente, es decir que el barco anda solo y que no hay nadie a la escucha. Pero de este sistema hablaremos otro día…

Sketch del yate en cuestión

Sketch del yate en cuestión

¿Tienes alguna duda sobre los AIS? ¡Pregúntanos, estaremos encantados de atenderte!